Investigadores del VHIR hallan diferencias clave en la microbiota y los efectos alimentarios según el tipo de enfermedad
Barcelona (EFE) – Investigadores del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) han identificado algunos mecanismos que explican cómo la dieta influye en la microbiota intestinal y en la inflamación en la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa.
Los resultados de la investigación, publicados en la revista Gut, muestran que la alimentación modula la microbiota de forma distinta en ambas enfermedades, lo que se traduce en diferencias en los procesos inflamatorios del intestino, ha informado este lunes el VHIR.
La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) más comunes.
Ambas causan hinchazón e inflamación de los tejidos del tracto digestivo y presentan síntomas similares, como dolor abdominal, diarrea, sangrado rectal, pérdida de peso o cansancio extremo.
Sin embargo, la afectación es diferente: la colitis ulcerosa causa úlceras en el recubrimiento del colon y el recto, mientras que la enfermedad de Crohn afecta a las capas más profundas del aparato digestivo y, en mayor medida, el intestino delgado.
Un estudio con 200 pacientes
Los investigadores han analizado la dieta de cerca de 200 personas, incluyendo pacientes con enfermedad de Crohn, con colitis ulcerosa y personas sanas, para evaluar la relación de los alimentos con la composición y la función de su microbiota intestinal, así como con marcadores clínicos y bioquímicos de inflamación.
Los resultados confirman que los pacientes con EII tienen una menor calidad de la dieta, lo que se asocia con cambios en la microbiota intestinal.
Pero los mecanismos que conectan dieta, microbiota e inflamación son distintos según el tipo de EII.
«En la enfermedad de Crohn observamos que determinados alimentos y patrones dietéticos generan cambios en bacterias y rutas metabólicas específicas, las cuales se asocian con la inflamación», ha señalado el investigador Luis Mayorga, especialista del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Vall d’Hebron e investigador del grupo de Investigación en Microbioma del VHIR.
«En cambio, en la colitis ulcerosa, la relación entre dieta e inflamación parece depender más de cambios globales en la microbiota, como la pérdida de diversidad y el desequilibrio funcional», ha añadido Mayorga.
En el caso de la enfermedad de Crohn, el consumo de dietas más sanas y la ingesta de café o pan integral se relaciona con la presencia de determinadas bacterias y metabolitos concretos que reducen la inflamación intestinal.
En cambio, en la colitis ulcerosa, el seguimiento de una dieta mediterránea y rica en fibra reduce la inflamación gracias al mantenimiento de la diversidad en las bacterias del intestino.
Bacterias que ayudan al diagnóstico
Por otro lado, el equipo investigador ha analizado las alteraciones de la microbiota intestinal en pacientes con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, y ha establecido un conjunto de bacterias que ayudaría al diagnóstico de la enfermedad.
En este segundo estudio, publicado en la revista Biomarker Research, los investigadores analizaron muestras fecales de 34 personas con enfermedad de Crohn, 33 con colitis ulcerosa y 67 personas sanas.
Estudiaron las diferencias en la microbiota de estos tres grupos de personas mediante diferentes técnicas que permiten detectar qué tipo de microorganismos hay en las muestras y su función.
Los resultados mostraron una gran alteración en la microbiota de los pacientes con enfermedad de Crohn, con una reducción en la diversidad y cantidad de bacterias en comparación con las personas sanas.
En concreto, se detectó un panel de 20 especies de bacterias que serían útiles para identificar la enfermedad de Crohn, ya que son características de estos pacientes.


