Especialista de Cedars-Sinai subraya que el sueño, la actividad física y metas realistas son clave para el bienestar y el envejecimiento saludable
Los Ángeles – Tras las celebraciones de fin de año, muchas personas comienzan enero con sensación de cansancio, exceso y falta de motivación. Sin embargo, especialistas en salud coinciden en que no es necesario recurrir a cambios drásticos para retomar el bienestar físico y mental.
La doctora Sara Espinoza, directora médica de la Healthspan Clinic del Cedars-Sinai, explicó que el inicio de año representa una oportunidad para adoptar hábitos saludables sostenibles, enfocados en mejorar la calidad de vida a largo plazo y no en la culpa por los excesos recientes.
Según la médica, el primer paso para quienes se sienten agotados tras las fiestas es mejorar el descanso. Dormir bien, mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, y priorizar la higiene del sueño son medidas fundamentales para recuperar energía. Si la fatiga persiste a pesar de estos cambios, recomendó considerar una evaluación médica, ya que podría estar relacionada con depresión u otras condiciones.
En cuanto a las resoluciones con mayor impacto en la longevidad, Espinoza señaló que la actividad física regular es el factor más determinante. Las guías médicas recomiendan al menos 150 minutos semanales de ejercicio cardiovascular, junto con entrenamiento de resistencia dos veces por semana. No obstante, enfatizó que incluso metas más modestas, como caminar a diario, ofrecen beneficios comprobados, entre ellos la reducción del riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
La especialista también destacó la importancia de mantener un peso saludable, al señalar que una reducción moderada del 5% al 10% del peso corporal puede disminuir de forma significativa el riesgo de desarrollar diabetes. Estudios a largo plazo indican que una ingesta calórica controlada mejora la salud cardiovascular, el colesterol y la sensibilidad a la insulina en adultos jóvenes y de mediana edad.
En el aspecto nutricional, Espinoza recomendó seguir pautas sencillas como las del “plato saludable”, priorizando frutas y vegetales, granos integrales y proteínas saludables. Aclaró que los cambios no tienen que ser extremos y que ajustes pequeños, como compartir porciones o incorporar al menos una comida rica en vegetales al día, pueden marcar la diferencia.
Sobre la dificultad de mantener las resoluciones de Año Nuevo, la doctora explicó que la falta de seguimiento y apoyo suele ser uno de los principales obstáculos. Entre las estrategias más efectivas mencionó ejercitarse con otras personas, establecer metas claras y alcanzables, y utilizar herramientas de seguimiento como aplicaciones o contadores de pasos, que pueden servir como motivación.
Asimismo, resaltó hábitos que a menudo se pasan por alto, como la salud oral, la cual está vinculada con enfermedades cardiovasculares y deterioro cognitivo. Mantener una buena higiene dental diaria, aun con medidas básicas, contribuye al bienestar general.
Finalmente, Espinoza subrayó que las recomendaciones deben adaptarse a cada etapa de la vida y condición de salud. En adultos mayores, por ejemplo, la pérdida de peso debe manejarse con cautela para evitar la pérdida de masa muscular, mientras que en pacientes con enfermedades cardiovasculares es esencial evitar el tabaco, limitar el alcohol y seguir las indicaciones médicas.
El mensaje central, según la especialista, es que no hace falta un cambio radical para comenzar el año con mejor salud. La constancia, la moderación y los objetivos realistas siguen siendo las herramientas más efectivas para un envejecimiento saludable.


