Investigación con más de 67,000 personas sugiere que el consumo no es uniformemente perjudicial para el cerebro envejeciente
LONDRES – Un nuevo estudio publicado en la revista Age and Ageing desafía suposiciones comunes sobre el impacto del cannabis en la salud mental de los adultos mayores. A partir del análisis de datos del UK Biobank —uno de los repositorios biomédicos más grandes del mundo— investigadores encontraron que el uso pasado de cannabis podría asociarse con mejor rendimiento cognitivo en la vejez.
La investigación incluyó a más de 67,000 personas mayores de 60 años sin diagnóstico de demencia. Los participantes fueron evaluados en áreas como atención, memoria, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas. De ellos, el 17 % reportó haber usado cannabis al menos una vez en su vida.
Los resultados muestran que quienes habían consumido cannabis en el pasado obtuvieron mejores resultados en todas las pruebas cognitivas evaluadas, incluso después de ajustar por factores como educación, nivel socioeconómico, hábitos de salud y enfermedades preexistentes. En particular, se observó una menor disminución de la función ejecutiva con el paso del tiempo entre los exusuarios.
Sin embargo, el estudio también advierte que ciertos patrones de consumo pueden tener efectos negativos. El uso prolongado —definido como más de cinco años— se asoció con una reducción más acelerada en la velocidad de procesamiento mental. Asimismo, iniciar el consumo antes de los 17 años se relacionó con peores resultados en memoria de trabajo.
Curiosamente, el uso actual de cannabis no mostró los mismos beneficios que el uso pasado. De hecho, quienes consumían en el momento de la evaluación obtuvieron puntuaciones inferiores en atención y funciones ejecutivas, aunque sí mostraron un desempeño mejorado en memoria de trabajo.
“Estos hallazgos sugieren que el cannabis no tiene efectos uniformemente dañinos en la cognición de los adultos mayores, pero también subrayan la complejidad de su impacto según el patrón de consumo”, señalaron los autores, liderados por la Dra. Sharon Sznitman de la Universidad de Haifa.
El estudio es uno de los más amplios realizados hasta la fecha sobre cannabis y función cognitiva en la tercera edad. Aunque no puede establecer causalidad debido a su diseño observacional, sí plantea la necesidad de repensar los mensajes de salud pública, que a menudo presumen efectos negativos generalizados del cannabis sobre el cerebro envejeciente.
Con el aumento del uso de cannabis medicinal y recreativo en adultos mayores, los investigadores destacan la importancia de seguir explorando este vínculo de forma más detallada. “Comprender los riesgos y beneficios del cannabis en esta población es esencial para orientar prácticas clínicas y políticas públicas basadas en evidencia”, concluye el estudio.


