La empresa reafirma la importancia de la educación y la transparencia en la producción de concentrados en Puerto Rico
SAN JUAN, Puerto Rico – En el marco del OIL Day, celebrado el 10 de julio como la fecha dedicada a los concentrados de cannabis, Puerto Rico Alchemy compartió su visión sobre la evolución de esta categoría y la cultura que la rodea. René Fernández, líder de la empresa, destacó que esta celebración se ha convertido en una oportunidad para que los fabricantes presenten nuevas genéticas, procesos y productos.
“El 710 se ha bautizado como el segundo feriado del cannabis. Si volteas el número, puedes leer la palabra ‘oil’. Para nosotros es un día para mostrar lo que tenemos nuevo en aceites, vaporizados y concentrados”, explicó Fernández.
Entre sus principales elaboraciones se encuentran chatters, sugars, badders y la resina viva, incluyendo su producto Royal Jelly, conocido por su consistencia tipo diamond sauce.
“Queremos que cada categoría se defina claramente por su textura y apariencia. Si es un batter, que luzca como un batter. Si es Royal Jelly, que tenga sus diamantes con la salsa. Buscamos ofrecer al consumidor la experiencia más auténtica posible”, indicó.
En el último año, Puerto Rico Alchemy ha trabajado con cultivos locales como Cepalegre, Medgrow, Genetix, Borincanna y Sticky Buds. Estas colaboraciones han permitido incorporar nuevas genéticas que aportan perfiles de aroma y sabor diferentes.
Fernández enfatizó que los concentrados ofrecen ventajas únicas frente a otras formas de consumo.
“Estás consumiendo todo lo que quieres de esa cepa y rechazando lo indeseable. Mientras mejor es la calidad, menos es el consumo y mayores son los beneficios. Son formas inalteradas de los aceites esenciales de la planta”, afirmó.
Para garantizar la calidad, cada lote pasa por un estricto control que evalúa aroma, color, potencia y estabilidad.
“Si un producto no cumple con esos criterios, simplemente no sale al mercado. Aproximadamente un 60 a 70 % de lo que producimos no pasa nuestro estándar de calidad”, aseguró.











En cuanto a la educación, Fernández reconoció que es un área pendiente.
“La cultura de concentrados en Puerto Rico es mínima. Hay mucho miedo y desconocimiento. Es importante que la gente sepa que no se trata de combustión, sino de vaporización a temperaturas correctas”, comentó. A quienes inician en este consumo, recomendó empezar con una dosis muy pequeña, equivalente a un grano de arroz.
Respecto al marco regulatorio, consideró que es necesario actualizarlo.
“El reglamento fue un estimado de cómo pensábamos que la industria iba a operar. Después de ocho años, hace falta adaptarlo a la realidad actual, con enmiendas concretas”, expresó.
Para quienes celebran el OIL Day, Fernández invitó a explorar concentrados como el Royal Jelly y las distintas variedades de live resin, destacando que “son expresiones de calidad global hechas aquí en Puerto Rico, con el compromiso de mantener la genética y la pureza que el consumidor merece”.


