El esperado análisis demuestra un estancamiento en pacientes, menos médicos activos y un mercado con exceso de producción en Puerto Rico
SAN JUAN, Puerto Rico – El mercado de cannabis medicinal en Puerto Rico dejó de crecer y entró en una fase de estancamiento con señales claras de deterioro estructural, según el estudio de mercado divulgado por el Departamento de Salud, el mismo que la agencia utilizó para sustentar decisiones regulatorias antes de hacerlo público.
El informe, comisionado por la Junta Reglamentadora del Cannabis Medicinal (JRCM) y elaborado por V2A Consulting, fue publicado en el portal oficial de la Junta Reglamentadora de Cannabis Medicinal y será presentado los días 17 y 18 de abril en un panel especializado durante la Primera Convención de Cannabis Medicinal que organizará la agencia.
Salud enmarca los resultados como evidencia de un programa que ha alcanzado “madurez operacional”, con estabilidad en pacientes, establecimientos y oferta de productos. Sin embargo, los datos del propio estudio apuntan a un escenario distinto: crecimiento detenido, fuga de pacientes, reducción en médicos activos y un mercado con exceso de producción.
El programa dejó de crecer
El estudio establece que, tras su expansión entre 2020 y 2022, el Programa de Cannabis Medicinal entró en una etapa de estabilización. La base de pacientes activos se ha mantenido entre 100,000 y 120,000 durante varios años consecutivos.
Esa estabilidad no responde a una expansión sostenida, sino a la falta de nuevos pacientes. El crecimiento del programa depende ahora casi exclusivamente de quienes ya están dentro del sistema.
Salud describe este comportamiento como un signo de consolidación del programa. Pero el estudio lo vincula a un mercado que dejó de expandirse bajo las condiciones actuales.
Menos pacientes se quedan en el sistema
El problema no es solo la falta de crecimiento, sino la retención. El estudio documenta que cada vez más pacientes abandonan el programa tras obtener su licencia.
La proporción de pacientes nuevos que no renuevan aumentó de 30% en 2018 a 60% en 2024. Esto implica que la mayoría de quienes entran al sistema no permanece en él.
En 2025, la tendencia se profundiza con una caída de 12% en las renovaciones, la primera reducción registrada. El resultado es un programa que no crece y que, además, pierde parte de su base activa.
Menos médicos, menor capacidad de acceso
El componente médico del programa también se ha reducido de forma significativa. En 2025, solo 84 médicos emitían recomendaciones, una caída de 69% desde 2019.
El estudio muestra que el 97% de esas recomendaciones proviene de médicos generalistas, lo que evidencia una baja participación de especialistas.
Esta reducción limita el acceso de nuevos pacientes y reduce la capacidad del sistema para sostener un enfoque clínico. A la vez, el estudio identifica el requisito de licenciamiento médico como una barrera que restringe la participación profesional.
Un sistema dominado por intermediarios
La relación directa entre médico y paciente no es el principal punto de entrada al programa. Más del 95% de las solicitudes se gestionan a través de gestores, dispensarios u oficinas médicas.
Esto configura un modelo donde el acceso está intermediado y no centrado en la evaluación clínica directa.
El estudio vincula este patrón a las estructuras regulatorias vigentes, que han incentivado la intermediación en lugar de fortalecer la relación médico-paciente.
Cambio en el perfil de consumo
El tipo de paciente dentro del programa también ha cambiado. Las condiciones psicológicas, como insomnio, ansiedad y depresión, han pasado a dominar las recomendaciones médicas.
Las condiciones físicas, que originalmente eran predominantes, han perdido participación dentro del sistema.
Este cambio altera la naturaleza del programa y redefine el tipo de productos que se consumen, así como el enfoque del tratamiento.
La flor sigue dominando el consumo
Aunque el estudio no desglosa el consumo por tipo de producto en términos comerciales —como comestibles o concentrados— sí confirma que la base del mercado continúa siendo la flor.
La producción del programa se ha estabilizado en una distribución donde aproximadamente el 75% corresponde a flor y el 25% a otros materiales, como “shake” y “trim”.
Este patrón sugiere que, a pesar del crecimiento en productos derivados, el consumo en Puerto Rico sigue anclado principalmente a la flor como formato predominante.
El propio estudio refuerza esa estructura al medir la demanda total en “gramos equivalentes de flor”, convirtiendo otros productos a esa unidad para poder analizar el mercado.
En ese contexto, aunque los pacientes están consumiendo más y comprando en mayor volumen, el sistema continúa organizado —y dependiente— del consumo de flor como eje principal del mercado.
Más consumo impulsado por precios más bajos
El estudio confirma que el comportamiento del paciente está directamente influenciado por el precio. El costo por gramo se redujo en 34% en los últimos años.
Como resultado, el consumo por paciente aumentó 53%, pasando de aproximadamente 42 a 67 gramos.
También se registró un aumento en la cantidad de productos por transacción, mientras el gasto promedio por compra disminuyó, reflejando un cambio en la forma de consumo.
Ventas crecen, pero el mercado se diluye
Las ventas totales del programa continúan en aumento y alcanzaron cerca de $217 millones en 2025.
Sin embargo, el crecimiento en el número de dispensarios en años anteriores redujo las ventas promedio por establecimiento, evidenciando una dilución del mercado.
Esto implica que, aunque el mercado genera más ingresos, estos se distribuyen entre más participantes, afectando la rentabilidad individual.
Producción en aumento constante
La capacidad productiva del programa ha crecido de forma sostenida. En 2025, había 68 cultivos activos y una producción total de 113 millones de gramos.
El aumento responde a la expansión de licencias y a mejoras en la eficiencia productiva.
Salud reconoce en el documento la necesidad de seguir evaluando la capacidad productiva para garantizar la sostenibilidad del sistema.
Se produce más de lo que se consume
El hallazgo central del estudio es la brecha entre oferta y demanda. En 2025, los pacientes consumieron aproximadamente 86 millones de gramos, mientras la producción alcanzó 113 millones.
Esto deja un exceso de 27 millones de gramos y una capacidad instalada que supera la necesaria en más de 30%.
El exceso de oferta ejerce presión sobre los precios y afecta la estabilidad del mercado, un riesgo que el propio estudio identifica como estructural.
Un mercado concentrado y con barreras regulatorias
El análisis muestra que el mercado está concentrado geográficamente. El 27% de los dispensarios y el 20% de los pacientes se ubican en municipios con alta o muy alta saturación.
A pesar de esta concentración, los precios se mantienen relativamente uniformes, lo que sugiere que la competencia no se traduce en diferencias significativas para el paciente.
En paralelo, el estudio concluye que Puerto Rico mantiene requisitos regulatorios más restrictivos que otras jurisdicciones, particularmente en el caso de los médicos, lo que limita el desarrollo del programa.
Lo que advierte la industria y las recomendaciones
El componente cualitativo del estudio, basado en entrevistas a participantes del sector, advierte sobre problemas de sostenibilidad bajo las condiciones actuales.
Entre los señalamientos están la necesidad de ampliar la base de pacientes, limitar la emisión de licencias y corregir fallas en el enfoque clínico del programa.
El informe recomienda eliminar el requisito de licenciamiento de médicos, reforzar la educación sobre cannabis medicinal, promover estudios clínicos y utilizar datos para mejorar la fiscalización y la toma de decisiones regulatorias.
Salud indicó que continuará evaluando estos hallazgos como base para futuras acciones, con el objetivo de fortalecer el programa y ampliar el acceso de los pacientes dentro de un modelo sostenible.


