La Casa Blanca defendió la medida con médicos, científicos, pacientes oncológicos y veteranos, destacando investigación, cáncer, dolor crónico, riesgos y los próximos pasos en Medicare, con implicaciones directas para la isla
Por José E. Maldonado Marrero
Revista Crónicas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó hoy, 18 de diciembre, una orden ejecutiva que inicia la reclasificación del cannabis dentro de la Ley de Sustancias Controladas con el objetivo de facilitar la investigación médica y científica. La medida, que aplica plenamente a Puerto Rico por tratarse de política federal, no legaliza el uso recreativo ni autoriza su consumo fuera del marco médico regulado.
La consultora Nare Tinta Bonita explicó en entrevista con Crónicas que el anuncio federal debe entenderse con precisión para evitar interpretaciones erróneas. Según detalló, lo firmado por el presidente es una reclasificación del cannabis y no una desclasificación, una diferencia clave en términos legales y regulatorios.
“Lo que se firmó hoy es una reclasificación, no una legalización”. La planta continúa siendo una sustancia controlada a nivel federal y no se está sacando de la Ley de Sustancias Controladas, sino moviéndola a una categoría que reconoce su valor medicinal.
Tinta Bonita subrayó que esta distinción es fundamental, ya que una desclasificación habría implicado la eliminación total del cannabis de la ley federal. “Mucha gente estaba esperando una desclasificación, que sería otra conversación completamente distinta. Esto no es eso”.
La consultora también aclaró que la orden no entra en vigor de inmediato. Existe un periodo administrativo en el que agencias federales como la DEA y la FDA deberán evaluar comentarios públicos, realizar ajustes regulatorios y definir los parámetros finales. “Nada de esto está en vigor hoy mismo. Hay un proceso que tiene que cumplirse”.
En cuanto al impacto médico, explicó que uno de los cambios más importantes es que la reclasificación permite que médicos y científicos puedan hablar, documentar e investigar el cannabis con menos temor a sanciones federales. “Por años, muchos médicos hablaban del tema fuera del récord. Esto envía un mensaje claro de que el gobierno federal reconoce un valor medicinal”.
También destacó que el cambio abre el camino para estudios científicos más amplios y rigurosos. “Antes, los estudios estaban extremadamente limitados, incluso a un solo proveedor aprobado para investigación. Ahora se abre la puerta a una investigación mucho más realista y útil”.
El estado de la industria y el tema bancario
Tinta Bonita ofreció además un panorama del estado actual de la industria del cannabis medicinal, señalando que atraviesa uno de sus momentos más retantes, particularmente en Puerto Rico. Indicó que la industria ha sido impactada por la situación económica general y por factores políticos que han limitado su crecimiento y estabilidad en los últimos años.
“Han sido años difíciles, especialmente los últimos dos o tres”. Aun así, destacó el compromiso de los operadores, profesionales de la salud y trabajadores del sector. “La gente que trabaja en esta industria ha seguido ahí, dando servicio a los pacientes, aun cuando las condiciones no han sido favorables”.
Uno de los aspectos que, según explicó, podría verse impactado por la reclasificación federal es el acceso a servicios bancarios y financieros, un problema histórico para la industria. Bajo la clasificación previa, muchos negocios enfrentaban obstáculos para abrir cuentas, obtener préstamos o manejar fondos de forma convencional.
La reclasificación, indicó, podría facilitar el reconocimiento del dinero generado por la industria como fondos legítimos, abriendo la puerta a financiamiento, préstamos y una relación más clara con bancos e instituciones financieras. También mencionó que esto podría aliviar situaciones en las que empleados del sector enfrentaban dificultades para acceder a crédito, vivienda o vehículos debido al estatus federal del cannabis.
Para Puerto Rico, Tinta Bonita recalcó que la orden no cambia automáticamente las reglas locales, pero sí redefine el contexto federal bajo el cual opera el programa de cannabis medicinal, la investigación académica y la industria regulada. “El terreno cambió hoy. Ahora hay que ver cómo Puerto Rico decide moverse dentro de ese nuevo escenario”.
La conferencia de prensa en la Casa Blanca
Durante una extensa conferencia de prensa en la Casa Blanca, el presidente estuvo acompañado por funcionarios de salud, médicos investigadores, representantes de veteranos y pacientes con cáncer, quienes expusieron los distintos ángulos de la decisión: alivio del dolor, tratamiento oncológico, riesgos, necesidad de datos científicos y cambios concretos en programas federales de salud.
Trump fue categórico al establecer los límites de la orden. “Quiero recalcar que la orden que estoy a punto de firmar no legaliza la marihuana de ninguna manera, ni en ningún sentido, y en ningún caso autoriza su uso como droga recreativa”. Según explicó, la decisión responde a personas que viven con condiciones médicas severas que degradan su calidad de vida.
“Los hechos obligan al gobierno federal a reconocer que la marihuana puede ser legítima en términos de aplicaciones médicas cuando se administra cuidadosamente”. El presidente sostuvo que, en algunos casos, puede servir como sustituto de analgésicos opioides altamente adictivos y potencialmente letales, y subrayó que mantenerla en la categoría más restrictiva había limitado la investigación científica por décadas.
Los próximos pasos explicados por Oz
Uno de los anuncios más concretos del evento fue presentado por el doctor Mehmet Oz, administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid. Oz explicó que la orden ejecutiva activa modelos piloto dentro de Medicare para permitir que beneficiarios accedan a productos con cannabidiol, siempre que sean recomendados por un médico y cumplan con requisitos estatales de calidad y seguridad.
Oz indicó que estos productos no son adictivos y que ya están siendo utilizados por millones de personas, particularmente adultos mayores y veteranos, para manejar dolor y síntomas asociados a enfermedades crónicas, incluido el cáncer. Señaló que Medicare recopilará datos clínicos reales sobre resultados y seguridad, y que esa información será analizada y publicada para orientar decisiones futuras. El proceso podría comenzar tan pronto como el primer trimestre del próximo año.
Lo que dijeron los médicos
La doctora Elana Braun, oncóloga e investigadora del Dana-Farber Cancer Institute, explicó que la reclasificación es clave para la investigación oncológica. Señaló que el tratamiento del cáncer no se limita a combatir el tumor, sino también a manejar dolor, ansiedad, estrés y náuseas inducidas por la quimioterapia, síntomas que afectan directamente la calidad de vida del paciente.
Indicó que muchos medicamentos utilizados para estos síntomas conllevan riesgos significativos, especialmente en adultos mayores, y que por eso se estudian compuestos específicos del cannabis, incluyendo el cannabidiol, para evaluar su seguridad y efectividad. La reclasificación permitirá estudiar dosis, seguridad y qué pacientes pueden beneficiarse más.
El doctor David Casarett, médico e investigador de Duke University, relató cómo la clasificación federal previa hacía extremadamente difícil realizar estudios clínicos rigurosos. Explicó que la reclasificación permitirá democratizar la investigación, ampliar la participación de instituciones académicas y realizar ensayos a gran escala con cientos o miles de pacientes.
Desde la salud pública, la doctora Nora Volkow, directora del National Institute on Drug Abuse, reconoció que el cannabis puede generar dependencia y riesgos, especialmente en adolescentes. Sin embargo, sostuvo que la falta de investigación no protege a la población. Señaló que la reclasificación permitirá identificar quién puede beneficiarse, quién está en riesgo y cómo diseñar mejores estrategias de prevención.
El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., respaldó la orden señalando que el debate había permanecido por años en el terreno anecdótico por falta de estudios estandarizados. Según indicó, la reclasificación permitirá responder preguntas pendientes mediante investigación científica rigurosa.
Por su parte, el comisionado de la FDA, Marty Makary, subrayó que el camino correcto es que los tratamientos y productos derivados del cannabis pasen por procesos formales de aprobación, con evidencia científica sólida.
Lo que establece la orden ejecutiva
- Inicia la reclasificación del cannabis de la categoría I a la categoría III de la Ley de Sustancias Controladas.
- Reconoce usos médicos respaldados por evaluaciones de agencias federales, incluyendo dolor, náuseas inducidas por quimioterapia y anorexia asociada a condiciones médicas.
- Facilita la investigación científica y médica, incluyendo estudios relacionados con cáncer y dolor crónico.
- Instruye a los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid a desarrollar modelos piloto para acceso a productos con cannabidiol bajo recomendación médica.
- Establece la recopilación y publicación de datos clínicos para evaluar beneficios, riesgos y seguridad.
- No legaliza el uso recreativo ni modifica automáticamente las leyes estatales o territoriales vigentes.
La orden firmada hoy no representa una legalización, pero sí un cambio estructural en la política federal que redefine cómo se estudia y se discute el cannabis medicinal. Para Puerto Rico, el impacto no será inmediato, pero sí relevante en investigación, salud pública, banca e industria regulada, en un escenario que ahora cuenta con un reconocimiento explícito del valor médico de la planta.


