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Puerto Rico

La pasión por ayudar mueve a los ‘budtenders’

Ayudar a los pacientes es una gran motivación para los técnicos de dispensarios de cannabis medicinal

Por José E. Maldonado
revistacronicaspr@gmail.com

A medida que la industria del cannabis medicinal en Puerto Rico evoluciona, son más los productos y alternativas de tratamientos disponibles para los pacientes, por lo que el rol de los técnicos de dispensarios o ‘budtenders’ es crucial para orientarlos y recomendar el tratamiento idóneo según la recomendación médica.

Los técnicos conocen las cualidades y efectos de las flores, las tinturas, los comestibles, los concentrados, los ungüentos, y otros productos en el dispensario, y mediante la interacción con el paciente y a medida que lo conoce, les ofrece las alternativas apropiadas para sus condiciones y presupuesto. 

Ese proceso comienza en la primera visita al dispensario, que suele ser la más importante, explica Fernando Andino Ortiz, técnico de los dispensarios EarthGift en Carolina y Trujillo Alto.

“Lo que más nos preocupa es que la persona no quiera volver a utilizar el cannabis por una primera mala experiencia, lo que los privaría de un tratamiento que en la gran mayoría de los casos, ayuda mucho. Es importante que el paciente escuche bien la recomendación del técnico de dispensario y que sean sinceros sobre sus dolencias, los medicamentos que utilizan y cualquier otra información que pudiera impactar el tratamiento”, dijo Ortiz. 

Pacientes que están probando comestibles por primera vez, por ejemplo, pueden impacientarse cuando el medicamento no actúe de inmediato y entonces pueden sobremedicarse, lo que en el caso del cannabis no representa un riesgo mortal, pero puede ser una experiencia desagradable para el paciente.

Ortiz, quien tiene un bachillerato en biología y un grado asociado en artes culinarias e inició sus labores como budtender en diciembre, utiliza su propia experiencia como paciente para hacer las recomendaciones a los pacientes. Comenzó a usar el cannabis medicinal hace unos meses luego de una operación en la espalda para la cual le habían recetado opiáceos para el proceso de recuperación.

“Sentí la diferencia en mí cuando sustituí las pastillas por el cannabis y por eso me siento cómodo recomendándole. A nuestro dispensario van muchas personas mayores con dolencias, y trato de darles un trato delicado y me tomo el tiempo para explicarles cómo sacar el mejor provecho del tratamiento mediante la microdosificación y el método de consumo más apropiado de acuerdo a su recomendación”.

El joven asegura que lo que más le gusta de su labor como budtender es ayudar a los pacientes.

“Se siente bien brindarles alivio a los pacientes, interactuar con ellos, servirle, escucharle y cambiarles esa mentalidad antigua que nos hacía ver el cannabis como algo malo, cuando es todo lo contrario”.

Importante la educación

Kevin Rodríguez, budtender de FarmaVerde en Bayamón, entró a la industria del cannabis porque tiene familiares con condiciones de salud y quería conocer más acerca de las alternativas disponibles para tratar esas condiciones.

“Tengo historial familiar con diferentes condiciones, como una tía con Alzheimer, otra con cáncer y mi mejor amigo tiene hemofilia. Soy maestro de educación física adaptada y trabajo con niños con autismo y otras condiciones, por eso quería educarme sobre el cannabis y cómo puede ayudar a esas personas,” dijo Rodríguez.

“Lo que más me llena de mi trabajo es ver la satisfacción de los pacientes cuando el cannabis los ayuda luego de que yo les hago una recomendación. Me gusta leer, me gusta informarme acerca de las distintas enfermedades y cómo los productos de cannabis pueden ayudar a aliviar las mismas”.

dRodríguez se visualiza laborando en la industria por buen tiempo, ya que la misma ha ido creciendo rápidamente y ofrece buenas oportunidades laborales. 

“Yo le diría a las personas que quieren educarse como el tema y que tengan las debidas cualificaciones que esta es una buena oportunidad, sobre todo para Puerto Rico donde las cosas no han estado muy buenas económicamente”, dijo el joven de 26 años.

Manejo de expectativas

Valerie Borrero Díaz, budtender en Kush Cannabis Urbano en Hato Rey, se interesó por el mundo del cannabis luego de que su padre fuera diagnosticado con cáncer. 

“Veo muchas personas con problemas de ansiedad, otros quieren dormir mejor o sentirse bien porque sufren de alguna condición. A mi me gusta trabajar con ellos y analizar lo que están buscando para mejorar su calidad de vida”, explica.

Agregó que uno de los aspectos retantes en su rol como budtender es lograr que los pacientes tengan expectativas reales acerca del alcance y efectividad de su tratamiento con cannabis.

“Hay pacientes que piensan que el cannabis les va a curar todo, y es importante que entiendan que cada persona es diferente, que a todo el mundo no le funciona igual cada producto, y que lo que estamos buscando es aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida probando con diferentes alternativas y dosis de entre una amplia variedad de alternativas”.

‘Hay que saber escuchar’

El doctor Genaro Vélez, quien ofrece cursos a los aspirantes a técnicos de pacientes, siempre le aconseja a los ‘budtenders’ que examinen bien la recomendación médica en cuanto a las concentraciones de cannabis, y se comuniquen con el médico en casos de que no estén claros con la recomendación o los productos sugeridos no estén disponibles.

“Cuando tengan pacientes complicados o tengan dudas, es importante que los budtenders se comuniquen con el médico. El teléfono del médico está en esa recomendación y con esa llamada es posible que se ganen la confianza del doctor y del paciente”, explicó el galeno.

Erie Pérez, quien ofrece cursos para técnicos de dispensarios a través de la firma CannaWorks Institute, explica que muchos jóvenes que entran a la industria tienen bachillerato en áreas como ciencias e ingeniería, y como se ha achicado la industria de las farmacéuticas tradicionales en la isla, han visto una gran alternativa laboral en el cannabis.

En sus cursos, Pérez recalca que la clave para el éxito de un budtender es su capacidad de escuchar y poder ser empáticos con los pacientes para llevarlos a la dosificación y los productos adecuados.

“Esto es un tema de entender que las personas que visitan los dispensarios están heridas, tienen dolor y ya ni saben qué medicamentos o tratamientos usar para mejorar su condición. Vemos muchos pacientes que, sabiéndolo o no, son adictos a los opioides y las pastillas, que los mantienen en sedación, y el reto es cómo hacemos que esas personas sean funcionales nuevamente mediante el cannabis”.

El futuro de los técnicos de dispensarios, agregó, es convertirse en profesionales de la salud y tienen la posibilidad de crecer laboralmente como administradores o gerentes que luego pueden hasta ser dueños o socios de dispensarios, que en la mayoría de los casos son pequeños o medianos negocios.

“El budtender es el aliado del paciente y está ahí para contestar sus preguntas. Es el enlace entre la compañía de manufactura y el paciente, es el que les enseña a los clientes a usar esos tratamientos adecuadamente, y hay que agradecerles la pasión que demuestran a diario por ayudar a la salud de la ciudadanía”, concluyó Pérez.

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