Los sectores sanitario, financiero e industrial coinciden en que el cambio abre paso a más investigación, acceso terapéutico y alivio fiscal
La reclasificación federal de productos de cannabis a la categoría III en Estados Unidos generó este jueves reacciones favorables de organizaciones médicas, firmas de inversión y empresas del sector, que señalaron el cambio como un avance relevante para la investigación científica, el acceso de pacientes y la normalización de la industria bajo un marco regulatorio más claro.
El American Council of Cannabis Medicine (ACCM) expresó un respaldo firme a la decisión del Departamento de Justicia y la Administración para el Control de Drogas (DEA), al considerar que reconoce el uso médico del cannabis dentro de un esquema regulado. La organización indicó que la inclusión en categoría III de medicamentos derivados del cannabis aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y de programas estatales con licencia alinea la política federal con el sistema de salud vigente en la mayoría de los estados.
Mike Butler, copresidente del comité de divulgación de ACCM, afirmó que la medida valida la evidencia científica y clínica existente y permite avanzar hacia una integración más amplia del cannabis en la atención médica.
Por su parte, Annabelle Manalo-Morgan, presidenta del comité de investigación de la organización, señaló que el cambio elimina barreras históricas para estudiar el potencial terapéutico del cannabis y permitirá generar datos con mayor rigor.
ACCM sostuvo que la reclasificación puede ampliar el acceso a tratamientos supervisados por médicos, acelerar el desarrollo farmacéutico y reducir obstáculos para profesionales de la salud. También destacó efectos operativos para la industria, como el alivio de las restricciones fiscales de la sección 280E, una vía más ágil de registro federal para operadores con licencia estatal y una mayor coordinación regulatoria.
Desde el ámbito financiero, AdvisorShares consideró que la medida marca un punto de inflexión para el sector. Dan Ahrens, director gerente de la firma, señaló que la decisión saca al cannabis de un entorno de incertidumbre regulatoria y lo integra en un marco más definido. Indicó que, aunque no resuelve todos los problemas del sector, elimina una de sus principales barreras estructurales.
Ahrens añadió que la reclasificación facilita el acceso a capital, investigación y participación institucional, y permite que el desempeño de la industria responda en mayor medida a factores económicos y operativos. La firma destacó que el sector emplea a más de 400,000 personas en Estados Unidos y ha enfrentado limitaciones en servicios financieros bajo el esquema previo.
Por su parte, Trulieve Cannabis Corp. calificó la decisión como la primera modificación sustancial de la política federal sobre cannabis. Su directora ejecutiva, Kim Rivers, afirmó que el cambio permite iniciar investigaciones en Estados Unidos con productos utilizados actualmente por pacientes y acerca la regulación federal a las prácticas médicas y leyes estatales.
La compañía indicó que la reclasificación no implica la legalización del cannabis, pero sí establece un paso inicial hacia una reforma más amplia. Señaló que el nuevo estatus facilita estudios clínicos, crea una vía de registro para operadores estatales ante la DEA y elimina la carga fiscal derivada de la sección 280E.
Trulieve también apuntó que el Gobierno estadounidense continuará el proceso regulatorio iniciado en 2024 para una posible reclasificación más amplia del cannabis, con una audiencia prevista en los próximos meses.


