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Mundo Cannabis

Latinos buscan entrar a la emergente industria del cannabis en Nueva York

La Asociación Latina del Cannabis, sin ánimo de lucro, tiene el propósito de acompañar en todo el proceso a los latinos para educarlos sobre esta industria, solicitar las licencias y comenzar el negocio, que esperan no quede en manos de grandes corporaciones

Nueva York, 2 mar (EFE) – Un grupo de latinos en Nueva York se organizó para asegurar la representación equitativa de esta comunidad en la emergente industria de la marihuana en el estado, que se alista para la entrada en vigor de la ley que permite el uso de la yerba con fines recreativos.

La Asociación Latina del Cannabis, sin ánimo de lucro, tiene el propósito de acompañar en todo el proceso a los latinos para educarlos sobre esta industria, solicitar las licencias y comenzar el negocio, que esperan no quede en manos de grandes corporaciones, indicó el presidente de la nueva organización, el dominicano Jeffrey García.

“Es una jornada fuerte, un proceso largo, difícil y costoso, pero estamos preparados” para ayudar, aseguró a Efe García, expresidente de la Asociación de Restaurantes Latinos e indicó además que cuentan con asesores con experiencia con esta industria en otros estados.

La asociación cuenta por ahora con 25 miembros, algunos de ellos pequeños empresarios y otras personas que han sido impactadas por la guerra contra las drogas, que van a solicitar licencias.

“Nuestro trabajo será que los latinos tengamos una voz, un asiento en la mesa donde se estén tomando las decisiones”, afirmó García.

La asociación está a la espera de que la Oficina de Gestión del Cannabis dé a conocer cuáles son los requisitos para cada licencia que otorgarán, que incluye el cultivo de la planta, para su procesamiento, abrir un dispensario o su distribución, entre otras, un paso previo a la entrada en vigor de la ley, una fecha que aún se desconoce.

García recordó que acudió a otro estado donde había una charla sobre esta industria y se percató de la ausencia de negros y latinos y, al regresar a Nueva York, decidió usar su experiencia al frente de la Asociación de Restaurantes Latinos para embarcarse en este proyecto y asegurar la participación de las minorías.

De acuerdo con García, varios dueños de restaurantes han expresado su intención de cerrar el negocio y utilizar el espacio para abrir un centro para la venta de la marihuana.

En marzo de 2021 Nueva York siguió los pasos de otros 14 estados y el Distrito de Columbia al aprobar el proyecto que legaliza el uso recreativo de la marihuana para mayores de 21 años, con el objetivo de beneficiar a las comunidades de color que tradicionalmente han sido las más castigadas y perseguidas por el consumo de esta droga.

Por ello, la ley también promueve que las licencias para la venta de productos derivados favorezcan a estas comunidades, a las que se asignaría la mitad de las licencias del estado, según García.

Los defensores de la iniciativa estiman que su regularización podría generar 350 millones de dólares en impuestos anuales y crearía entre 30.000 y 60.000 puestos de trabajo.

Nallely De Jesús, de 30 años, que administra junto a su padre un supermercado de la familia en El Bronx, dijo a Efe que busca la oportunidad de comenzar su propio negocio en esta emergente industria.

Evalúa qué tipo de licencia solicitará, decisión que debe haber hecho en un plazo de dos semanas cuando esperan conocer lo que el estado exigirá.

“Tengo experiencia en negocio y vi la oportunidad”, dijo para agregar que también busca “romper con el estigma que tenemos sobre la marihuana y aportar a esta industria como latina y como mujer. Me gustan los retos”. 

Melissa Guzmán, de 38 años, empleada de una compañía de seguros y madre de tres hijos, busca entrar al negocio de la venta del cannabis y recordó que lo hace porque viene de una familia que fue impactada por la guerra contra las drogas y también para ayudar a “cambiar la imagen negativa que ha habido de nosotros” los latinos con las drogas.

Dijo que no olvida cuando su tío fue arrestado y condenado a diez años en una prisión federal, tras lo cual fue deportado a República Dominicana, dejando atrás a su esposa y tres hijos.

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