Aunque lo calificó como asunto urgente durante su confirmación, el nuevo administrador no incluyó el tema entre sus ocho prioridades estratégicas
A solo días de haber sido juramentado como nuevo administrador de la Administración de Control de Drogas (DEA), Terrance C. Cole recibió su primer desafío institucional en torno al proceso federal para reclasificar el cannabis: el juez John Mulrooney, quien tenía a su cargo el caso, anunció que se retirará del cargo el 1 de agosto, dejando a la agencia sin juez administrativo para continuar con el procedimiento.
Así lo informó Marijuana Moment, que tuvo acceso a las comunicaciones emitidas por el propio magistrado.
“La DEA se quedará sin juez administrativo para escuchar este asunto ni ningún otro caso de cumplimiento administrativo pendiente”, expresó Mulrooney a las partes involucradas. Su salida deja el proceso en un limbo jurídico que, según las propias normas de la agencia y la Ley de Sustancias Controladas, solo puede ser resuelto por la designación de un nuevo juez o por acción directa del administrador.
Desde enero de este año, el procedimiento se encuentra formalmente en pausa, luego de que Mulrooney cancelara una audiencia clave para la presentación de testigos expertos. En ese momento, el juez condicionó cualquier reprogramación a la llegada de un nuevo administrador. Esa figura ya está en funciones, pero hasta ahora no ha tomado una decisión pública sobre si reactivará el caso ni en qué términos lo haría.
Durante su audiencia de confirmación en el Senado, Terrance C. Cole afirmó que revisar la propuesta para reclasificar el cannabis sería “una de mis primeras prioridades”. Sin embargo, en el documento oficial que recoge sus ocho prioridades estratégicas como titular de la DEA, el tema no aparece. La agenda presentada se concentra en el combate a los carteles mexicanos, la crisis del fentanilo, el rastreo del financiamiento ilícito y el fortalecimiento de asociaciones con otras agencias.
El caso sobre la reclasificación busca cambiar al cannabis de la Lista I —reservada para sustancias sin uso médico aceptado y con alto potencial de abuso— a la Lista III, lo que implicaría una menor regulación federal. Esta recomendación fue emitida por el Departamento de Salud y Servicios Humanos hace dos años, bajo la administración de Biden. En campaña, el presidente Donald Trump dijo apoyar la medida, pero en los seis meses que lleva su segundo mandato no ha tomado ninguna acción ni ha hecho comentarios al respecto.
El retiro de Mulrooney agrava la parálisis institucional del proceso. El propio juez advirtió que, mientras no se nombre a un sucesor o se produzca un cambio formal, “todos los asuntos presentados en este caso serán remitidos al administrador de la DEA, para la acción que, si alguna, considere apropiada”.
Organizaciones como la National Cannabis Industry Association han aprovechado el momento para presionar públicamente a Cole, felicitándolo por su confirmación en una carta abierta pero pidiéndole que cumpla la promesa de campaña de Trump de “desbloquear los usos médicos del cannabis como droga de Lista III” y avanzar hacia regulaciones inteligentes con acceso seguro para adultos.
Por ahora, ni Cole ni la DEA han ofrecido declaraciones sobre cómo manejarán la ausencia del juez, ni si permitirán que el proceso de rescheduling continúe. La decisión —y la responsabilidad— recaen enteramente en su despacho.


