Ricardo Hernández Sánchez, director de operaciones (COO) de Hannabis, habla sobre el crecimiento de la empresa, los retos de la industria y la importancia de educar al paciente
CAROLINA, Puerto Rico – Hannabis se ha convertido en una de las principales empresas del cannabis medicinal en Puerto Rico. Con una operación completamente vertical, la empresa maneja el cultivo, la manufactura y la distribución de sus productos a través de sus siete dispensarios Leaf Lab, ubicados mayormente en el área norte. Ricardo Javier Hernández Sánchez, director de operaciones (Chief Operating Officer, COO), explica que la clave de su éxito ha sido la disciplina, el compromiso y la inversión en calidad.
“El nombre Hannabis es un juego de palabras con cannabis, pero también tiene un significado especial para nuestra familia. La H representa a la familia Hernández. Mi tío, quien es el presidente de la empresa, apostó por esta industria con capital local. Es un negocio de familia, pero con visión grande”, explica. “Una de mis hijas, Alondra Hernández, también forma parte del equipo clave que ha impulsado el éxito de la compañía”.
La entrada de la familia Hernández a la industria fue impulsada por el hijo menor del presidente, quien deseaba emprender en el mundo del cannabis medicinal. “Es un proyecto generacional. Mi primo está estudiando leyes ahora, pero eventualmente se integrará al negocio. Esta es una oportunidad para que la nueva generación lidere”, comenta Hernández Sánchez.
Desde su fundación, Hannabis ha enfrentado el reto de operar en una industria que requiere una planificación meticulosa y una inversión constante. “Esto es como una farmacéutica: se necesita planificación, inversión y precisión. Es una industria matemática; si fallas en los cálculos, pierdes tiempo y dinero”, sostiene. A diferencia de otros sectores, el cannabis medicinal en Puerto Rico no cuenta con apoyo de la banca, por lo que la inversión ha sido 100% privada.
Crecimiento y nuevas líneas de productos
Uno de los mayores enfoques de la empresa ha sido garantizar que sus pacientes reciban productos de alta calidad. Hannabis es la casa de la línea Cepalegre, su marca insignia de flores y derivados, y recientemente lanzó nuevas propuestas de productos innovadores y diferentes. “La industria también necesita diversidad. Nuestras marcas presentan una propuesta diferente dentro del cannabis medicinal, sin perder la calidad que nos distingue”, dice Hernández Sánchez.
Además, la empresa ha modernizado su manufactura con una planta equipada con nueva tecnología, lo que les permite suplir tanto a sus propios dispensarios como a otros en la isla.
“No solo vendemos nuestro producto en Leaf Lab. También distribuimos a otros dispensarios. Si el producto es bueno y cumple con los estándares, lo ofrecemos. Aquí no hay ego, hay calidad”, aclara.
Más allá del negocio, Hernández Sánchez insiste en que el enfoque principal es el paciente. “Esto no es vender por vender. Estamos sirviendo a personas que sufren de alguna condición y que buscan alivio. Si logramos producir más, bajamos costos y eso se traduce en mejores precios para ellos. La competencia existe, pero nuestro enfoque es calidad y accesibilidad”, explica. En cuanto al perfil de los pacientes, señala que no existe un único tipo. “Vemos desde jóvenes hasta adultos mayores de 80 o 90 años. El cannabis no tiene edad; tiene beneficios. Lo importante es que reciban la orientación correcta”.
Retos de la industria y planes a largo plazo
Uno de los mayores retos que enfrenta la industria es la falta de participación de los médicos. “Muchos doctores aún no confían en el cannabis. Es un tema de prejuicio. Esto es una industria regulada, científica. Lo irónico es que las grandes farmacéuticas ya están mirando este mercado. Saben que esto es medicina”, asegura. Para él, la educación es clave para eliminar los estigmas y lograr que más profesionales de la salud se integren al programa de cannabis medicinal.

El acceso a empleos dentro de la industria también representa un desafío. “Trabajar en esta industria no es sencillo. No es como llegar a un supermercado y empezar. Aquí necesitas licencia, y esa licencia cuesta. Además, hay que conocer el proceso, porque una mala práctica puede dañar toda una cosecha”, comenta. Hernández Sánchez propone que el gobierno haga ajustes para facilitar la entrada de trabajadores al sector, como extender la duración de las licencias laborales.
La historia de Hannabis también es de resiliencia. En su trayectoria, han enfrentado retos duros, como la pérdida de su primer cultivador, Jorge Pino. “A Jorge, que en paz descanse, le debemos mucho. Fue quien nos enseñó a entender la planta. Más que un empleado, era parte de nuestra base. Pero él dejó un equipo bien preparado, y ese legado sigue vivo. Aquí nadie es más que nadie: desde el que limpia hasta el CEO, todos somos Hannabis”, afirma Hernández Sánchez.
El futuro de la empresa se proyecta en crecimiento. Hannabis ha expandido su área de cultivo en Carolina en un 50% y planea otra ampliación significativa para 2026.
“Ya estamos listos para el futuro. Con Cepalegre y las nuevas marcas de manufactura que estamos produciendo, ampliamos nuestra oferta para atender las necesidades de más pacientes. Vamos a seguir cultivando para nuestros dispensarios y para otros. No venimos a durar un año o dos. Esto es a largo plazo”, concluye.